CONÓCENOS

Hace más de 30 años comenzamos nuestra actividad en el edificio Arrayanes, junto a la Pirámide, con el firme compromiso de ayudar en la medida de lo posible a todos aquellos que tuvieran un problema de audición, desde entonces ha pasado un gran número de familias, personas que nos han ayudado a crecer, a tener ilusión por nuestro trabajo y a seguir luchando por estar ahí, lo que no es poco si pensamos en todos los cambios, crisis, nuevas tecnologías, franquicias, etc.

En estos años hemos aprendido que lo que da sentido a nuestro trabajo es la expresión de felicidad que le aparece a una persona que lleva tiempo aislada del mundo que le rodea, sólo por encontrar una solución a su problema de audición, la alegría de un niño que empieza a ir al colegio con sus compañeros y amigos sin quedarse atrás gracias a un aparato que le hace escuchar como los demás, o el simple hecho de orientar a alguien a través de subvenciones, ayudas o programas en los que se les tendrá en cuenta para dejar de lado la soledad a la que lleva el ir escuchando menos progresivamente.

Gracias a esos niños que hemos visto crecer y ya tienen cerca de los 40 años, esas personas que ya no están pero que no olvidamos y todos los que en la actualidad siguen confiando en nosotros, encontramos una razón para seguir ayudando a las personas.

Ahora, delante del boulevard y a pie de calle, continuamos con ilusión por las experiencias que todos estos años nos han dado, por los comentarios al poner un audífono como ”escucho la ambulancia que está pasando” o “oigo todo” con los ojos abiertos como platos.

Hay ciertas cosas que no se pagan con dinero y nuestro trabajo nos hace poder disfrutar de ellas  a diario.

Gracias por confiar en nosotros.